Cómo enseñar a tus hijos a decir NO

Cómo enseñar a tus hijos a decir NO
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Como adultos nos encontramos en muchas situaciones donde es necesario saber poner límites o decir NO a tiempo y en ocasiones nos resulta difícil. Podemos ayudar a nuestros hijos e hijas para que, cuando tengan que “salir al mundo”, sean capaces de decir NO de una manera correcta, sin sentirse mal y sin ofender a nadie.

Por no molestar, no herir sentimientos, evitar una situación incómoda, o querer agradar en exceso podemos perder por el camino nuestra libertad de elegir lo que queremos o de buscar lo que necesitamos.

Expliquemos a nuestros hijos que cada persona debería poder tener control sobre sus decisiones. Un “No” muestra un desacuerdo sano, lo importante es saber cómo decirlo y el tono a emplear, la manera de comunicar.

No confundamos el ser educados con quedarnos callados sin decir lo que pensamos. Clic para tuitear

Cómo podemos ayudar

1. Fuera miedos

Permitamos a nuestros hijos decir lo que no les gusta, mostrar su desacuerdo en casa, dejarles que expresen ideas diferentes a las nuestras. Que no tengan miedo a dar su opinión a los adultos, o a las consecuencias. Tienen que aprender que quedarse callados no es la opción más segura, porque eso no les servirá en el mundo real.

Dejémosles mostrar su personalidad y sus gustos explicándoles que cada uno tenemos los nuestros.

Evitemos que nuestros hijos vivan con el miedo al enfado o al castigo por decirnos lo que piensan. Clic para tuitear

2. Valorar su opinión

Hemos de valorar la opinión de nuestros hijos tengan la edad que tengan y, aunque no la compartamos, tenerla en cuenta.

Podemos darles la posibilidad de que decidan varias cosas de las que les afectan. Preguntarles “¿quieres ensalada o brócoli? cuando aún son pequeños – aunque no les guste ninguna de las dos opciones-  les dará la oportunidad de ser ellos quienes elijan qué comer.

Los niños deben sentir que tienen el poder de cambiar las situaciones en lugar de esperar a que otros vengan a resolverlas.

Hay que demostrarles que sabemos escuchar otros puntos de vista que no coinciden con nuestra manera de ver las cosas. Enseñémosles que se puede mostrar interés de llegar a acuerdos proponiendo alternativas sin ceder a hacer algo que no queremos hacer.

3. Escucharles

Si nuestros hijos no dicen lo que quieren o necesitan, nadie podrá adivinarlo. Necesitan aprender a verbalizar sus necesidades y sentimientos.

Escuchar nuestros sentimientos y buscar la mejor manera de expresarlos es algo que podemos hacer junto a nuestros hijos apagando un rato las pantallas. El momento de la comida o una tarde en la naturaleza pueden ser perfectos para practicar esa comunicación.

4. Atención con las niñas

Hoy en día parece que todavía se inculcan, más a las niñas que a los niños, valores como el cuidado de los otros o buscar agradar a los demás, que muchas veces lleva a ser complacientes en exceso. Debemos tener especial cuidado en este sentido: que nuestras hijas sientan que comunicar sus preferencias nunca debe ser un problema. Estar seguras de sí mismas, decir las cosas con firmeza y claridad no significa ser maleducadas. Nunca deberían de dejar de decir lo que piensan por el simple hecho de agradar a alguien.  Niños y niñas han de aprender a poner límites en sus relaciones con los demás.

Tenemos que enseñar a nuestras hijas a que no antepongan el bienestar del otro al suyo propio, que tienen que aprender a cuidarse primero a sí mismas para poder luego cuidar mejor de los demás.

5. Cuidar las formas

Si desde pequeños les dejamos manejar sus propios conflictos con amigos o hermanos, aprenderán a desarrollar sus propias estrategias. Hay que intentar no hacer de jueces continuamente para intermediar.

Se puede ser asertivo y respetuoso a la vez, y esto les será de gran utilidad en el futuro para saber responder a las actitudes de otras personas. Como siempre nosotros somos su mejor ejemplo.

6. Nosotros también decimos NO

Decir NO a un niño de manera tranquila y firme y que sepa aceptarlo, también le ayudará a aprender a decirlo él. Es importante marcar límites claros, sin contradicciones.

Por otro lado, que aprendan a esperar y a gestionar la frustración les enseñará a saber decirse “no” a sí mismos cuando haga falta.

7. Formar su criterio

Para aprender a decidir por nosotros mismos, y marcar límites lo mejor es tener una opinión formada sobre el tema en cuestión. Animemos a nuestros hijos a que comiencen a reflexionar sobre cosas que leen o ven en televisión con nosotros. Dependiendo de su edad, podemos preguntarles lo que piensan sobre determinados temas de actualidad.

8. Que las diferencias no nos separen

Estar en desacuerdo con alguien no significa “distanciamiento” de esa persona, y ese ha de ser el mensaje que hagamos llegar a nuestros hijos, cuando discrepemos con ellos en algo. Se puede hablar de las preferencias personales respecto a un tema desde la calma y el respeto hacia la opinión contraria de la otra persona.

Pensemos como padres y madres que un NO a tiempo puede ahorrarles muchos problemas futuros como una relación insana o tomar decisiones profesionales que no desean.

 


Fuentes de consulta:

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