La importancia del refuerzo positivo

Nuestra colaboradora Anna López Sala, Neuropsicóloga de la Unidad de Trastornos del Aprendizaje Escolar (UTAE) del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, nos explica la importancia del refuerzo positivo en la educación de nuestros hijos.

A todos nos gusta oír lo bien que hacemos algo, ya sea cocinar, conducir, poner orden, dibujar, contar cuentos… y cuán importante es saberlo para sentirse bien o para tener una buena autoestima. A los niños les pasa lo mismo; los niños tienen que saber qué cosas hacen bien y para ello es necesario que lo oigan.

Pero hay un grupo de niños que, a diferencia de otros, son más movidos, despistados, impulsivos… y son los que muchas veces reciben comentarios como: “siéntate bien”, “estate quieto”, “pon atención en lo que haces”, “recoge la habitación”, “es que no escuchas”, “no molestes”, “eres un desastre”, “cállate”….

De los mensajes que reciben al día, ¿cuántos son positivos?

¿Cuántas veces les decimos: “¿Otra vez lo has hecho mal? ¡Cuántas veces te lo tendré que decir! ¡Me canso de decirte siempre lo mismo!”?. Les repetimos las cosas una y otra vez, y al final, ya no escuchan lo que oyen, y ello hace que aún nos pongamos más nerviosos y nos repitamos más.

Una de las técnicas para evitar esto es el refuerzo positivo. Es una de las herramientas más efectivas de modificación de conducta. Lo que pretende es promover la conducta que se desea. Cuando un niño está colgando la chaqueta en el colgador correspondiente, y le decimos que la está colgando muy bien, el niño recibe un mensaje que hará que el próximo día también la quiera colgar bien. O si le decimos a nuestro alumno que está muy atento en clase, lo que haremos es potenciar que siga atento. O si a nuestro hijo le decimos que se está comportando muy bien en la visita al médico, estamos enviando la señal que hará que continúe portándose bien. En definitiva:

si damos refuerzo positivo, es más probable que ese comportamiento se repita en el futuro.

Esta técnica cuesta mucho, porque requiere fijarnos en lo que hacen bien en vez de en lo que hacen mal. Como seres humanos, estamos muy acostumbrados a siempre fijarnos en lo malo, y casi damos por sentado que lo que hacemos bien es “evidente que tenemos que hacerlo bien”.

Los reforzadores pueden ser de distinta naturaleza:

Algunos puedes ser verbales (“qué bien te estás portando”, la cama está hecha”, “te veo muy atento”…), otros pueden ser puntos, estrellas o caras sonrientes (cuando los niños son pequeños suelen ser suficientes para promover el comportamiento que se desea). Cuando son mayores pueden ir acompañados de un pacto previo donde los puntos son canjeables por algo), están los reforzadores materiales (objetos o actividades como por ejemplo: se podrá ver la tele cuando la mesa esté recogida, o se explicará el cuento después de cepillar los dientes) y finalmente están los sociales (aplaudir, felicitar, alabar ante los demás…).

Por ellos, para ellos, hagamos que oigan lo que hacen bien. Anna López Sala Clic para tuitear

Os animo a ver el siguiente vídeo que explica en 11 minutos la importancia del refuerzo positivo, ¿Cuántas poker chips das a tu hijo cada día? :

 

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