Jugarijugar: el juego infantil de calidad

Nos sentimos felices de poder entrevistar a Carmen y Claudia, las dos mujeres detrás de Jugarijugar. Por si aún no la conocéis, es una tienda online de juguetes muy especial. Sus fundadoras son también madres y están comprometidas con el juego infantil de calidad, fomentando valores y materiales en los que los protagonistas son los niños y niñas, no los juguetes.

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Tal y como ellas mismas afirman, quieren “difundir y facilitar el juego libre, imaginativo y personal, proporcionándoles herramientas y apoyos físicos de calidad.”

¿Entendéis ahora por qué no podíamos dejar pasar la oportunidad de charlar con ellas y que nos cuenten su punto de vista?

¿Vosotras creéis que todo juego es aprendizaje? En ocasiones como padres nos preocupamos porque el juguete que compramos sea “didáctico”, ¿os parece equivocado este enfoque?

Jean Piaget decía que los niños no juegan para aprender, sino que  aprenden porque juegan. No podríamos estar más de acuerdo con esta afirmación. 

Los niños no diferencian entre jugar, aprender o vivir. Si no les pidiéramos que hicieran nada ellos aprenderían de forma autodidacta prácticamente cualquier cosa que les interesara.

Los juguetes no enseñan nada, son los niños y niñas los que con su curiosidad natural hacen que una muñeca llore, coma o haga pipí o que un tronco se convierta en un avión, un coche o una varita mágica.

Los adultos que acompañamos a los niños, lo único que tenemos que hacer es estar atentos a sus inquietudes y ofrecer material que creamos que puede acompañar esos intereses y ellos harán el resto.

Algunos padres y madres, sobretodo de hijos únicos, nos han comentado que los niños se muestran incapaces de jugar solos y están acostumbrados a “tirar” de ellos para compartir tiempo de juegos. ¿Qué consejos les daríais? ¿Se os ocurre alguna herramienta para fomentar el juego individual?

Quizás os sorprenderá saber que la autonomía es algo que se construye desde los primeros meses de vida.  Un bebé puede entretenerse solo durante pequeños periodos de tiempo y poco a poco ir ampliando esta capacidad de autonomía.

En el caso del juego, una de sus necesidades vitales, igual que comer o dormir, ellos juegan con autonomía si tienen un adulto de referencia cerca. Lo importante es acompañar y no intervenir.

¿Pero qué ocurre si no lo hemos hecho así y hemos “jugado” con ellos desde siempre? Pues aunque será más difícil, nunca es tarde para comenzar.  La forma de actuar variará en función de la edad que tengan, si son capaces de comprender bien el lenguaje, se les puede explicar que papá y mamá no tienen ganas de jugar y que estarán haciendo otra cosa en la cocina, o en la terraza o donde sea, es importante que ellos vean que estamos haciendo algo porque si nos ponemos a mirar el móvil o el ordenador verán que “nos hemos ido”, que nuestra presencia está en otro sitio, en cambio, si estamos pelando patatas, y ellos pueden ver el resultado de lo que sea que estemos realizando, podrán decidir si colaboran o juegan a otra cosa.

Lo principal es poner el límite con calma y respeto. No es que ahora te castigue y ya no juegue contigo, es que no me apetece y tengo otras cosas que hacer. Tú puedes elegir si me ayudas o si prefieres jugar.

A groso modo esta sería le mejor manera de empezar, pero cada caso puede variar en función de las necesidades del niño o niña y de lo “enganchado” que esté a jugar con sus padres.

Quizá como último apunte estaría bien aclarar que hay una edad en que los niños necesitan niños para jugar, suele ser a partir de los 3 o  4 años, ellos mismos nos lo indican porque empiezan a hacer juegos en los que asignan roles como, yo soy el gato y tu el perro, o yo cocino y tú comes, etc.

Algunos niños tienen un juego más simbólico que otros, ¿veis importante fomentar este tipo de juego?
Creemos que el juego no hay que fomentarlo, simplemente hay que dejar que ocurra Clic para tuitear

Cualquiera que sea la elección de nuestros niños y niñas será la correcta si el entorno y materiales son los adecuados.  Eso significa, sobre todo, apartar las pantallas para que sus necesidades de juego puedan surgir.

No podemos obviar que actualmente, sobretodo a partir de ciertas edades, está ampliamente extendido el juego a través de tablets, teléfonos móviles u ordenadores. ¿Qué opinión os merecen este tipo de juegos? ¿Os gustaría dar algún consejo en este sentido a los padres y madres que nos leen?

Creemos que lo primero que debemos saber, y debería ser obligación de los fabricantes explicarlo, es que las pantallas son un inhibidor del juego infantil, o incluso nos podríamos atrever a decir, del desarrollo sano de un niño o  niña. Hay algunos que pueden olvidarse hasta de comer por estar delante de una pantalla.

El problema  no son las pantallas en sí, sino todo lo que dejan de hacer por estar delante de ellas, con el tiempo se olvidan de saber jugar porque están acostumbrados a obtener todo el entretenimiento que necesitan de una forma muy fácil y rápida.

Las pantallas deberían estar fuera de su alcance los primeros tres años de vida y después el tiempo tiene que estar limitado por los padres.

Digamos que es como darles chuches todos los días: podemos hacerlo pero todos sabemos que no está bien.  ¿Que es algo difícil porque todo el mundo lo hace y vamos contra corriente? Sí, no es nada fácil la verdad, pero hacer lo correcto suele ser siempre  más difícil.

¿Nos podéis hablar de valores como el del trabajo en equipo o la competitividad sana que se aprenden jugando desde edades tempranas?

Trabajar en equipo es algo que suele ocurrir de forma natural cuando hay un objetivo común y cuando los niños y niñas ya saben socializar muy bien.  Defender ideas, debatirlas y llegar a acuerdos es algo que requiere haber desarrollado ciertas habilidades sociales.

Hemos visto ideas brillantes para hacer trabajos colaborativos con niños de 3 años que justo están aprendiendo a sociabilizar… A partir de los 6 o 7 años, cuando empiezan a estar preparados para competir y perder, es un buen momento para proponerles un objetivo común y que lo saquen adelante, aunque mucho mejor si se les ocurre a ellos, claro.

Sobre la competitividad, a los niños y niñas les gusta competir cuando ven que pueden perder sin que les suponga un gran esfuerzo emocional. Antes de ser competitivos ellos mismos intentan seguir normas, por ejemplo, cuando van por la calle deciden no pisar las líneas o te piden que cuentes el tiempo que tardan corriendo de un punto a otro y dicen que batirán su propio récord, etc.  Cuando logran comprender normas entonces es cuando empiezan a estar preparados para competir.

Desde Beeparents siempre hablamos de la importancia de los juegos de mesa, destacamos su valor educativo y el tiempo compartido en familia. ¿Nos recomendáis alguno de los juegos de mesa que hayáis elegido para vuestra tienda?

Los juegos de mesa son un gran aliado para las familias. Si son pequeños, (entre 4 y 6 años) os recomendamos el Mini Bilibo Game Box, que permite crear tus propios juegos de mesa.

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Si son más mayores, el juego “Sombras y duendes” es precioso y se crea una atmósfera mágica porque se juega con una vela encendida.

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¿Cuál es el error más común, bajo vuestro punto de vista, que cometemos los padres a la hora de elegir un juguete para nuestros hijos e hijas?

Los padres queremos que nuestros hijos sepan hacer de todo, que sean casi perfectos y solemos mirar siempre lo que hacen los hijos de los demás. Si el hijo de tu primo sabe leer y el tuyo no y tienen la misma edad nos angustiamos y hacemos malabares para que lean antes y así un poco con todo, sometemos a los niños a una gran presión para que sean lo que no son y eso se refleja en los juguetes.

Os ponemos un ejemplo, nos pasa mucho que alguien que tienen un niño o niña al que le encanta moverse y trepar, nos pide que le recomendamos un puzzle o un juego de mesa que lo calme. Cuando recibimos llamadas o consultas así por mail, nos emocionamos explicando  a esos padres que a través del movimiento también se concentran mucho, trepar un árbol, columpiarse, lanzar una pelota o patinar requiere de concentración, aunque a veces no lo parezca.

Sea como sea, lo que los años nos han demostrado es que ningún pequeño jugará con algo que no le mueve por dentro. El juego nace dentro de las niñas y niños, como dice Pescetti, “no es una herramienta para desarrollar esto o aquello”.

“El juego está en su ADN y será muy fácil que florezca si nos relajamos y dejamos que se muestre sin juzgar ni esperar nada de él”.

En Jugar i jugar piensan también en las familias monoparentales, numerosas o con necesidades especiales y les ofrecen un 5% de descuento en su tienda.
Gracias Carmen y Claudia por iniciativas como la vuestra que nos ayudan a educar mejor y a disfrutar con ello.
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